El Club Martín Fierro suma jerarquía y corazón para la temporada. Fernando Aranda está de regreso y su incorporación no es una más: es la vuelta de un jugador que entiende la idiosincrasia del club y que llega para ser el eje de un plantel cargado de juventud y proyección.
En diálogo con la prensa, Aranda se mostró conmovido por el afecto recibido en sus primeros entrenamientos. “Me encontré con un grupo de jóvenes con mucho talento y un recibimiento humano increíble”, señaló el futbolista, quien remarcó que su prioridad actual es retribuir la confianza de los directores técnicos y de la dirigencia con rendimiento dentro de la cancha.
Madurez y ADN futbolístico Con un recorrido que le ha permitido alcanzar una notable evolución personal, Aranda llega en su etapa de mayor madurez profesional. El jugador destacó un punto que une su trayectoria: la fuerte identidad futbolística que comparten ciudades como Rosario y Maciá, donde el fútbol se vive con una intensidad y un sentido de pertenencia únicos.
Tras haber seguido de cerca las últimas actuaciones de Martín Fierro como un hincha más, el refuerzo no oculta su deseo de saltar al campo de juego: “Siento esa ansiedad sana por el debut, pero la canalizo con el compromiso de elevar el nivel competitivo del equipo. Quiero que este club, que considero mi hogar, llegue a lo más alto”.
La llegada de Aranda promete no solo fútbol, sino también el liderazgo necesario para guiar a las nuevas camadas en los desafíos que se avecinan para la institución.

